La propuesta de instituir un Día Internacional para la Prevención del Trauma Psicológico surge de una realidad urgente: millones de niñas, niños y adolescentes viven experiencias traumáticas en su entorno inmediato, muchas de ellas invisibles, no denunciadas o no atendidas a tiempo. En la mayoría de los casos, estas situaciones se vinculan a diferentes formas de violencia, que incluso pueden ser encubiertas o normalizadas socialmente.
Esperar a que la persona adulta busque ayuda cuando el sufrimiento ya es extremo significa llegar tarde. La prevención y el conocimiento deben convertirse en una prioridad de salud pública.
Esta iniciativa tiene como objetivo generar conciencia, movilizar acciones tempranas y promover entornos seguros para el desarrollo de la niñez y la adolescencia. Creemos que transformar esta realidad es posible, y requiere del compromiso de toda la sociedad.
Como acto de responsabilidad y humanidad, afirmamos:
Decir “basta” también es un acto preventivo.
Este día busca ser un punto de partida para generar cambios reales y proteger el bienestar psicológico de las infancias y adolescencias en el mundo.