Existen muchas razones por las cuales las personas que sufren de angustia y ansiedad o depresión, continúan su vida laboral sin tomarse un tiempo para poder trabajar lo que le sucede en un proceso de terapia.
La cruda realidad es que la salud mental o los temas derivados de la psicología no son necesariamente considerados por la mayoría de los empleadores.
En este contexto, la vida laboral bajo ansiedad y depresión puede afectarse de diversos modos:
- Dificultades de atención y concentración.
- Irritabilidad constante.
- Deseos de “no estar allí”.
- Cansancio y “falta de energía”.
- Sensibilidad ante los comentarios de colegas y empleadores con respecto a la performance realizada.
- Dificultades para continuar con tareas ya iniciadas.
- Deseos de no regresar al trabajo al día siguiente.
Si sufres de alguno de esos síntomas, es aconsejable que busques apoyo terapéutico.